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El siguiente espacio está destinado a la publicación de artículos, tesinas y demás documentos de INTERÉS GENERAL como aporte a la comunidad educativa. Esta sección se renueva periódicamente con documentos producidos por el ISIP con el aporte de nuestros docentes y alumnos. Esperamos que esta sección le resulte de utilidad y lo invitamos a visitarlo frecuentemente. Por comentarios y/o sugerencias, no dude en contactarse con nosotros.
De la violencia a la construcción de la convivencia... (*) Esta temática forma parte del Curso de FORMACIÓN DE MEDIADORES EDUCATIVOS que dicta el ISIP. Su autora, la Lic. SILVIA RIVERO es alumna de los cursos de Formación de Mediadores Educativos y Formación de Formadores en Mediación Educativa. Protagonista de tantas situaciones cotidianas, la violencia ¿es algo innato, heredado, o por el contrario adquirido socialmente? A estas acciones intencionales orientadas a dañar al prójimo las podemos definir como la ruptura de la armonía preestablecida. el ejercer una acción sobre alguien contra su voluntad, el provocar en el otro sensaciones insoportables, más allá del límite de lo tolerable. Considerada
así, todos estamos expuestos diariamente a situaciones de violencia
en la calle, en contacto con los medios, en las instituciones. La
violencia verbal, gestual, brota a menudo en oficinas, en talleres, en
fábricas, en la escuela. En la mayoría de los casos los
motivos que desatan comportamientos violentos son insignificantes, nimios,
hasta sin sentido. Lo que ocurre, es que actúan como chispas en
un ambiente tenso y angustiante como el actual, y cuando en una sociedad
reina la violencia, los mayores damnificados son los niños y los
adolescentes. Es
por ello que las instituciones educativas no son un campo aislado, en
ellas confluyen múltiples factores de conflicto, en ellas se manifiestan
actos violentos como agresiones físicas, robos, insultos, amenazas,
burlas, etc. Estos comportamientos ocupan hoy un lugar entre las conductas
habituales de los escolares. Ante
estas situaciones, cuando surgen dificultades de comunicación,
de reconocimiento del otro, de falta de comprensión de valores,
costumbres y actitudes de las personas con las cuales comparten espacio
y tiempo, se asocia la violencia justamente con la falta de valores. Sabemos que hoy más que una crisis de valores existen valores en crisis que deben ser abordados, analizados y trabajados desde las instituciones educativas para que sean lugares idóneos de educación para la convivencia y cultura por la paz. ¿Cómo
pasamos de situaciones violentas a la convivencia positiva? La
convivencia, que significa vivir-con / con-vivir, se la conquista cuando
toda la comunidad, en este caso la educativa, está involucrada
enfrentando un nuevo proyecto, una nueva realidad y un nuevo desafío,
reconociendo los problemas, reflexionando, tomando conciencia de los conflictos
de convivencia, capacitando a su personal para que sean ellos quienes
potencien la comunicación, las relaciones interpersonales, promuevan
la formación de sus alumnos desde la afectividad, la comunicación,
las actitudes y los valores. Se
trata de construir juntos proyectos enriquecedores en principios éticos,
aunando esfuerzos para compartir un ambiente convivencial regido por normas
consensuadas, educando para la paz.
Existen
actualmente países pioneros en trabajos de convivencia y en resolución
de conflictos con técnicas tales como la negociación y mediación.
El nuestro, trabajando en esta línea, aporta desde hace algún
tiempo ciertos avances siguiendo específicos canales de actuación
que permiten:
En
suma, si la violencia y los valores antisociales están cada vez
más presentes en las escuelas obedeciendo a múltiples causas,
si la violencia es inherente al ser humano, también lo es su capacidad
para aprender a gestionar adecuadamente actos no violentos. De esto se
trata cuando hablamos de convivencia: vivir en armonía respetando
las diferencias en el diálogo y la comunión con el otro.
Comenzando
de a poco, pensando que hoy podemos ser algunos, que nada es imposible,
que la suma de granos de arena conforman en fondo del mar, que nuestros
jóvenes y niños necesitan que les enseñemos a ser
mejores día a día, a construir valores de convivencia, a
privilegiar el diálogo para resolver las diferencias, a buscar
consensos y aprender en la práctica como se resuelven los conflictos.
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